Hay que ponerse en el contexto del libro Coronación de José Donoso para poder entender esta pequeña carta que alguna vez escribí y que nunca envié. Es un poco complicada (o mas bien enrredada) pero a mi me hace sentido.
La memoria se va creando con el presente siendo la imagen
que tenemos del pasado, pero ¿qué sucede cuando se cree ese pasado presente? Es
algo difícil de aceptar el que la realidad ya no es lo que se quiere y se
mezcla con el recuerdo bello del pasado mejor, entonces misia Elisita sale
bellísima a posar para las fotos de su marido con 90 años y cuerpo de 18, el
mentón en alto, la piel turgente y la vitalidad de alguien que no quiere morir
y se aferra con todo su corazón a la imagen creada. Es raro pensar eso, es raro pensar que alguna vez llegaré a eso, es raro pensar que el último
aferro a la vida esté contenido en la memoria y en como esta misma es la última
esperanza.
¿Y que habrá pensado Andrés?
¿Sintió lo que siento yo al ver a su abuela que iba y venía
entre pasado y presente?
Algunas veces pienso en mi propia abuela sentada en su gran
sillón con sus 4 hijos y un ejército de nietos y bisnietos abrazándola siempre,
pero está lucida y va y viene, pero su memoria somos nosotros, si no estamos
ahí se deprime, se siente sola, se enferma, tiene 86 usa bastón y le suenan
todos los huesos, cuando nos levantamos toma desayuno unas 17 veces, con cada
uno de nosotros, le encantan los dulces y las tortas y darnos consejos eternos
de cómo ser un perfecto caballero de como escuchar a los profesores porque ellos son inteligentes y enseñan a ser mejores personas. Quiero a mi
abuela, se llama Elsa y es preciosa.
Que era bueno Ramón, y se murió el hombre hace tiempo, pero
siempre lo recuerda como un hombre justo y bueno, y el tío Nacho y la tía
Cristina que hizo todas las fundas de todos los sillones y todos los croché y
macramé de la casa y la tía Violeta que ya se fue.
La casa es vieja de adobe y todos los años los primos
volvemos a pintar las paredes blancas, los marcos de las ventanas café y queda
como si fuera nueva.
Yo quiero a mi abuela, la quiero porque es buena y porque
siempre piensa en nosotros y en el sacrificio de todos, dice que ella manda
nomás, desde su silla grande de la que no se mueve nunca, en una mano el
control remoto de la tele y en la otra su diario o alguna revista interesante.
Era profesora, pero no fue a la universidad, hacía
clases en una escuelita con algún numero infinito avalada por miserias del
estado, pero le gustaba porque le enseñaba a la gente a ser buena.
Se despide de mi: "Cuídese y sea bueno" separa su mano tierna, rosada y helada de la mia.
Cuídese usted abuela! Hay que gritarle porque no escucha mucho o se
hace la sorda cuando le conviene (es algo que intriga mucho), y le lanzo una sonrisa que ella me devuelve,
mientras salgo del comedor dejando atrás la chimenea que abriga a mi abuela. Con un nudo en la garganta me voy
pensando “Cuídese usted mas que yo, que la próxima vez quiero que siga
acá para que me hable de lo lindo que era todo y lo lindo que es tener una
familia que nunca ha dejado de ir a
verla ni quererla ni por un solo instante”
Mi abuela es mi memoria y misia Elisita murió y con ello su memoria.
Para ti abuela
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